Financiar pérdidas para comprar inteligencia.
“El mercado puede permanecer irracional más tiempo del que tú puedes permanecer solvente.” — John Maynard Keynes, c. 1930´s
Hay algo que empieza a percibirse en los mercados financieros.
Todavía no es un anuncio formal.
Ni una decisión confirmada.
Pero cada vez circula con más fuerza la posibilidad de que OpenAI esté preparando su salida a bolsa.
Si ocurre, no sería simplemente otra IPO1 tecnológica.
Podría convertirse en uno de los experimentos financieros más radicales de nuestra era.
Hoy la empresa está valuada en torno a $730,000 millones de dólares2, mientras proyecta pérdidas cercanas a $14,000 millones este año. (OpenAI raises $110 billion in the largest-ever private tech funding round, Nvidia throws in $30 billion, 2026)
En sí mismo, eso no sería extraordinario. Las grandes revoluciones tecnológicas suelen nacer de la inversión de capital.
Lo que empieza a resultar difícil de dimensionar es la escala del fenómeno.
Diversos análisis estiman que entre 2026 y 2028 OpenAI podría acumular más de $218,000 millones en pérdidas antes de alcanzar rentabilidad. (Weinberg, 2026)
Para tener una referencia clara, la mayor pérdida acumulada de una startup en la historia fue la de Uber, de alrededor de $33,000 millones. (Lacort, 2023)
OpenAI podría perder más de seis veces esa cifra.
Es un orden de magnitud que obliga a detenerse.
Crecimiento que fascina… y desconcierta.
Al mismo tiempo, la expansión es extraordinaria.
La empresa pasó de $28 millones de ingresos en 2022 a aproximadamente $13,000 millones. (OpenAI supera los 10.000 millones de dólares en ingresos anuales recurrentes, según CNBC 2025)
En 2026 supera los 800 millones de usuarios semanales, de los cuales unos 50 millones son de pago. (Lapetra, 2026)
Las proyecciones apuntan a $100,000 millones en ingresos hacia 2029.
A primera vista, la historia parece encajar perfectamente en la narrativa clásica del capitalismo tecnológico: una innovación disruptiva, una adopción global acelerada y una curva de crecimiento casi vertical.
Sin embargo, al acercarse a los números, la intuición empieza a incomodarse.
El múltiplo que desafía la lógica.
En el mercado bursátil existe una métrica relativamente simple para entender estas dinámicas:
La razón Precio-Ventas (P/S).
Esta razón mide cuántas veces el mercado está dispuesto a pagar por cada dólar de ingresos.
Con una valuación cercana a $730,000 millones y ventas de $13,000 millones, OpenAI operaría con un múltiplo de ventas cercano a 56. (Ghaffary & Day, 2026)
Si se incorporan nuevas rondas de inversión previstas, ese número podría escalar aún más.
Para dimensionarlo:
- Nvidia cotiza a 25 veces las ventas.
- Microsoft alrededor de 13.
- Google cerca de 7.
Empresas extraordinariamente rentables, con márgenes robustos y modelos de negocio probados durante décadas.
OpenAI, en cambio, parece jugar según reglas distintas.
Cuando escalar no abarata.
Durante años aprendimos que el software tenía una ventaja
estructural:
el costo marginal tiende a disminuir a medida que aumenta la escala.
La inteligencia artificial generativa parece desafiar esa lógica.
Cada interacción requiere capacidad de cómputo.
Cada nueva ola de adopción exige más centros de datos, más chips, más energía.
En lugar de abaratar, el crecimiento puede elevar los costos.
Los márgenes brutos no muestran una expansión clara.
Más bien reflejan la intensidad de capital que exige sostener esta nueva infraestructura digital.
Y ahí aparece una pregunta incómoda: ¿qué sucede cuando una tecnología revolucionaria necesita niveles de financiamiento casi ilimitados para mantener su propio impulso?
El verdadero experimento.
Tal vez lo que estamos observando no sea únicamente una historia de valuaciones o de ciclos tecnológicos.
Podría tratarse de algo más profundo.
Por primera vez, los mercados parecen dispuestos a financiar pérdidas potencialmente gigantescas para capturar algo que no encaja fácilmente en los modelos financieros tradicionales: la infraestructura de la inteligencia.
Las grandes burbujas tecnológicas del pasado se construyeron sobre promesas de eficiencia y productividad.
Esta parece estar construyéndose sobre una promesa distinta:
la posibilidad de influir — o incluso dominar — la capacidad cognitiva digital
del planeta.
Una imagen sencilla.
Es un poco como tener un restaurante en el que cada nuevo cliente contribuye a su crecimiento…pero también incrementa el costo de cada plato servido.
Y, aun así, los inversionistas siguen llegando.
Porque quizá no están financiando la comida.
Quizá están intentando financiar algo mucho más difícil de medir.
El futuro.
1 IPO (Initial Public Offering, u Oferta Pública Inicial) es el proceso mediante el cual una empresa privada ofrece sus acciones al público por primera vez en la bolsa de valores. Esto transforma a la empresa en una entidad pública, permitiéndole captar capital para crecer, pagar deudas o expandirse, mientras los inversores iniciales pueden convertir sus participaciones en dinero
2 A partir de este momento, todas las cifras presentadas en este escrito se expresan en millones de dólares.
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